Factor creencia

Sentimientos religiosos en tiempos de incertidumbre y malaria

 

El uso de Milei de los símbolos religiosos y de un lenguaje “bíblico” para defender sus ideas y atacar a sus rivales aumentó el debate por el lugar de las creencias religiosas y su vinculación con la política. ¿Hay macht entre evangélicos y el oficialismo? ¿Católicos y sin religión -que siguen siendo los más numerosos- también muestran preferencias políticas? Religión y política: asuntos separados que, de todas maneras, parecen tener lazos subterráneos que los vinculan.

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Por Joaquín Algranti y Sol Prieto
26 de junio de 2026

La religión, planteaba tiempo atrás Émile Durkheim, constituye un “delirio bien fundado”. No importa cuán desconcertantes o exóticas resulten las representaciones colectivas sobre cuestiones sacras, ellas encuentran su razón de ser, su fundamento último, en la experiencia en común de un conjunto de personas, en la potencia cíclicamente recreada de sus ritos y fiestas y en los sentimientos morales que evocan. Para el sociólogo francés, el acto de creer no es independiente de la experiencia social y su alcance va más allá de los cultos y sus liturgias. Se expresa, entre otras formas, en estructuras de pensamiento generalizadas, en los modos de sentir y procesar la incertidumbre. No está mal volver sobre estas premisas, desplazarlas un poco, para entender cómo las ideas religiosas y políticas se conectan subterráneamente con otro delirio bien fundado que es también -y a su manera- la sociedad argentina.

¿Cuál es el peso específico de las creencias religiosas en la vida política? Si lo pensamos de manera directa y explícita podríamos decir a simple vista –junto a la mayor parte de la academia local- que el peso es casi nulo, ya que son mundos gobernados por lógicas, intereses y objetivos propios, irreductibles a fines externos. Pero esto es sólo a simple vista, porque cuando lo abordamos indirectamente aparecen intersecciones de otro tipo. En este sentido, los resultados del sondeo Religión y Opinión Pública en Argentina, relevado en mayo del 2026, ofrecen algunos datos novedosos para interpretar, complejizando, la realidad. El mismo fue realizado por la consultora Management & Fit y cuenta con el análisis y las reflexiones del Programa Sociedad, Cultura y Religión del CEIL-CONICET. La originalidad del trabajo radica, sobre todo, en la posibilidad de explorar el lugar que tienen las identidades religiosas en el pronunciamiento sobre temas de actualidad, en las preferencias y decisiones electorales, y también en las expectativas respecto al futuro personal y el del país. Veamos algunos resultados.

En lo que respecta a las creencias o increencias, existen en nuestra sociedad tres grandes posicionamientos: una mayoría atenuada de católicos –poco más de la mitad de la población–, seguida por las personas sin religión –más del 20%– y, finalmente, los evangélicos (principalmente pentecostales) –que representan a más del 10%–. Católicos y evangélicos optan por una adscripción concreta, identificable, mientras que las personas sin religión se sitúan no necesariamente en contra de la espiritualidad, sino a distancia de las etiquetas; vale decir, reivindican una actitud indiferente o contestataria de las clasificaciones formales así como de las divisiones socialmente construidas entre tradiciones religiosas. Entre los jóvenes, esta opción es más común: 1 de cada 3 no se identifican con ninguna religión. También en este segmento el catolicismo deja de ser mayoritario, marcando menos del 50%.

¿Más allá de ser practicante o no, te sentís identificado con alguna religión?
Total país. Datos en % según edad.

Base: 2600 casos.
Fuente: Sondeo de Opinión Pública y Religión, CEIL-CONICET en base Management & Fit, mayo 2026.

Más allá del perfil demográfico de cada grupo religioso, lo interesante del asunto es que estas posturas frente a lo sagrado parecen influir -en alguna medida- en el voto así como en los sentimientos, opiniones y esperanzas. Se trata, después de todo, de visiones del mundo que cobran forma cuando se contraponen a otras.

Parecidos pero diferentes: evangélicos y católicos

El sondeo muestra que en términos políticos los evangélicos se encuentran comparativamente más próximos al oficialismo. Para empezar, es el grupo que registra mayores niveles de apoyo electoral a Javier Milei en 2023. Asimismo, aunque predomina la desaprobación de la gestión, entre ellos la imagen del presidente, la confianza en el gobierno y su posibilidad de continuidad, presentan registros más favorables (4 de cada 10) que en otros grupos. A contramano del sentido común, es interesante resaltar también que pese a ser un candidato que proviene de la escena evangélica, Dante Gebel, tiene entre los “propios” una imagen positiva del 27.0%, 21.9% lo califica como regular, 16.9% posee una imagen negativa y el resto (34.2%) no lo conoce. ¿Habrá algo en el registro indefinido de Gebel, en su identidad que rehuye de categorías fuertes, en su hablar calmo y monocorde, que no cuadra del todo con sus destinatarios “naturales”? ¿Será que los evangélicos encuentran en Milei todas estas definiciones y promesas? Estas preguntas muestran la necesidad de contar con datos de este tipo y de complementarlos con otros abordajes metodológicos, capaces de captar las distintas racionalidades y anhelos que conviven en la sociedad argentina.

¿Podrías decir a quién votaste en las elecciones generales a presidente de 2023?
Total país. Datos en % según religión.

Base: 2600 casos.
Fuente: Sondeo de Opinión Pública y Religión, CEIL-CONICET en base a datos de Management & Fit, mayo 2026.

 

Por su parte, entre los católicos fue donde las figuras del PRO, como Patricia Bullrich, tuvieron un mejor desempeño electoral en el 2023. Es ella también la que registra actualmente una mejor imagen, en especial entre los católicos  –4 de cada 10 tienen una imagen positiva de ella.

En lo que concierne a los sentimientos y opiniones, las posiciones católicas se asemejan a las evangélicas, aunque cada grupo lo hace a su manera: predomina el descontento, pero existe un núcleo (4 de cada 10) que aprueba la gestión de Milei, realiza evaluaciones moderadamente positivas de la situación del país, confía en el gobierno y apuesta por su continuidad.

¿Cómo cree que estará el país dentro de un año?
Total país. Datos en % según religión

Base: 2600 casos.
Fuente: Sondeo de Opinión Pública y Religión, CEIL-CONICET en base a datos de Management & Fit, mayo 2026.

Esta convergencia entre católicos y evangélicos, y aquí yace el “factor creencia” en una de sus expresiones más potentes, radica especialmente en lo que podríamos denominar como una estructura temporal compartida respecto al futuro y sus posibilidades. En un escenario en donde predominan las opiniones negativas sobre la situación económica, los creyentes muestran mayores niveles de optimismo, expresados en la expectativa de mejora en el corto o mediano plazo y en sentimientos de esperanza asociados al país. La gestión de la incertidumbre, así como la producción de futuros, constituyen estructuras profundas de la vida religiosa, instituciones invisibles, que conectan -de manera indirecta, no obvia- con el horizonte utópico que exige la política, sobre todo cuando las cosas no marchan bien.

¿Podrías indicar qué sentimiento te genera principalmente la situación del país?
Total país. Datos en % según religión

Base: 2600 casos.
Fuente: Sondeo de Opinión Pública y Religión, CEIL-CONICET en base a datos de Management & Fit, mayo 2026.

 

Este punto parece reforzarse ante el posicionamiento de las personas sin religión. Aquí aparecen las posturas más pesimistas y críticas del oficialismo. Para empezar, en términos electorales, son el grupo que más votó a Massa en la segunda vuelta. Presentan mayores niveles de desaprobación de la gestión presidencial, menos confianza en el gobierno así como una mayor concentración de opiniones y sentimientos negativos (en especial tristeza y enojo) sobre la situación económica y social del país. De hecho, 6 de cada 10 optan por un cambio total de políticas y de equipo de gestión. En relación al provenir (¿cómo cree que estará el país en un año?) también aquí se imponen las percepciones negativas. Los sin religión piensan que el país nunca va a mejorar, que la situación económica es muy mala y que la economía estará peor.  Por último, en este grupo es en donde Miriam Bregman, arquetipo de la impugnación política de lo real,  tiene mejor imagen.

Todo esto abre un interrogante importante: si los sin religión predominan entre los jóvenes ¿son los jóvenes los que están cambiando sus preferencias o se trata de un segmento etario más polarizado? ¿qué pasará con las mujeres y los varones en ese segmento? La respuesta a estos interrogantes puede ser de suma importancia ante las contiendas venideras.

Clase y religión en el límite entre nuevas y viejas derechas

Los hallazgos de esta investigación apuntan a que el “factor creencia” parece ser al menos un elemento a tener en cuenta para pensar la política argentina. Naturalmente, este factor debe combinarse con otros determinantes objetivos de primer orden -como el nivel socioeconómico, la educación, el territorio y la edad- para definir el peso exacto de las ideas religiosas, sin caer en una espiritualización idealista de la opinión pública.

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De hecho, las diferencias entre católicos y evangélicos en sus orígenes, así como en sus preferencias y proyecciones, nos muestran algunas intersecciones relevantes entre clase y religión. Los católicos son más entre la población de nivel educativo alto, mientras que los evangélicos se concentran entre quienes tienen bajo nivel educativo y socioeconómico. Los católicos son más numerosos en la Ciudad de Buenos Aires, los evangélicos en el resto del país. Mientras los católicos predominan entre quienes tienen empleo formal, los evangélicos se concentran entre los cuentapropistas y desocupados. Más allá de estos indicadores objetivos, los evangélicos son los que más reportan que no les alcanza la plata, que tienen dificultades.

Respecto a los ingresos de tu familia (grupo conviviente), ¿en qué situación se encuentran?
Total país. Datos en % según religión

Base: 2600 casos.
Fuente: Sondeo de Opinión Pública y Religión, CEIL-CONICET en base a datos de Management & Fit, mayo 2026.

 

Entonces, la preferencia por el PRO de los católicos puede estar hablándonos de un antiperonismo de vieja data, conocido, que algunos podrán llamar octogenario, que eventualmente puede virar –si es necesario– hacia otras opciones antiperonistas como LLA. El de los católicos se trata, así, de un perfil político y electoral diferente del de los evangélicos, con otras necesidades, otras preferencias  y otras búsquedas, para las que aparentemente Patricia Bullrich pareciera tener respuestas.

Tal vez,  las alegorías y eufemismos religiosos (judeo-cristianos en realidad) que abundan en el discurso político de Milei, logran su eficacia más alta no tanto por la referencia a una u otra tradición, sino por la capacidad de exaltar estructuras de pensamiento, instituciones invisibles y subterráneas, de nuestra cultura. La corrupción de un mundo caótico y decadente, la presencia de fuerzas impuras, contaminantes, malignas, las formas del sacrificio, la transición, el sufrimiento con sentido, la posibilidad del milagro (y de ver o no ver el milagro), la convicción ordenadora del mesías, la batalla interminable, la idea de destino, de la abundancia por llegar. Estas imágenes ofrecen una organización moral de la realidad y no es imposible que, en un escenario de incertidumbre fabricada, diferentes sectores de la sociedad sean sensibles a ellas.  La religión, recuperando a Marx, puede funcionar como “el corazón de un mundo sin corazón” y esto no es, en nuestro caso, una descalificación de las creencias, sino todo lo contrario: es el reconocimiento de su potencia simbólica para reencantar la política, también la economía, sobre todo cuando fallan.

26 junio, 2026

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